Su mundo terminó con su familia, y la venganza tomó su lugar.
El martillo golpea, y el metal al rojo vivo se dobla de nuevo. Se convertirá en un escudo para defender a sus hermanos de armas, o en las espadas que aniquilarán a los salvajes de Paxos. Todos los seres son como el metal blando, esperando un propósito. Todos excepto Auric, pues sabe que debe ser el martillo que forjará un nuevo camino para su pueblo y aplastará a todo aquel que se interponga en su camino.










